El mejor momento para visitar Grindelwald es durante los meses de abril y septiembre, justo antes o después de la fiebre del verano. Estos meses tienen un tiempo más suave, menos aglomeraciones y una experiencia equilibrada de la naturaleza. En primavera, observa cómo florece el paisaje al derretirse la nieve, mientras que en otoño disfruta del colorido follaje otoñal. El verano es perfecto para las aventuras al aire libre, y el invierno transforma el pueblo en un paraíso nevado para el esquí y el snowboard. No importa la estación, ¡el encanto de Grindelwald siempre está en plena ebullición!